Erika Olivera: “Quisieron enterrar mi carrera deportiva”

 En el ciclo “Grandes Chilenas” del programa “Mujeres” de radio U. de Santiago, la maratonista denunció la falta de apoyo de ciertas autoridades encargadas del deporte en nuestro país. “Te consideran en función de los resultados, después te botan”, señaló la atleta, quien adelantó que se retira de las pistas en 2017.

En conversación con la periodista Gabriela Martínez, la plusmarquista en pruebas de fondo recordó sus inicios en el atletismo, el rol que juegan sus hijos en su vida y los múltiples desafíos más allá del deporte, entre ellos, estudios universitarios y el ingreso a la política.

Por Marco Espinoza P.

“Río de Janeiro 2016 serán mis últimos Juegos Olímpicos, y pretendo terminar mi carrera a nivel nacional en 2017, cuando cumpla 30 años como deportista”, así adelantó Erika Olivera De la Fuente, en conversación con Gabriela Martínez, en el marco del ciclo“Grandes Chilenas” del programa “Mujeres” de Radio U. de Santiago (94.5FM, 124Am y Online www.radiousach.cl).

El retiro de las competencias, piensa Erika, debe ser un momento de celebración a toda una trayectoria deportiva, y no un acto forzado. El retiro ya había pasado antes por la mente de una de las atletas más exitosas de nuestro país. Tras no poder completar la maratón de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, las autoridades del deporte le quitaron la beca Prodar de inmediato y con ello la dejaron sin recursos monetarios. Sin apoyo económico, quisieron hacerla a un lado.

“Sentí que me crucificaron, al parecer todos pensaban que mi carrera como atleta terminaba, por tanto, nadie se hizo responsable y a nadie tampoco le importó. Se tiraron la pelota unos con otros”, señaló la deportista, muy crítica de ciertos funcionarios del Instituto Nacional de Deporte, puesto que ni siquiera fue notificada respecto al fin de la beca.

Aquél momento aciago fue un capítulo de crecimiento para la atleta. Por una parte aprendió que no debe competir sino está preparada en un ciento por ciento en lo físico y psicológico y, por otra, se dio cuenta que aún tenía mucho que entregar al deporte. Así lo corrobora su buen desempeño en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, un verdadero impulso a la última etapa de su carrera.

Hace unos días, todo era incertidumbre para la denominada “record woman chilena”, puesto que en octubre del año pasado, ganó el maratón de Viña del Mar, pero su marca fue 11 segundos por debajo del tiempo mínimo para clasificar a las próximas olimpiadas. Al menos, hasta ahora. “La IAAF (Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo) modificó las marcas después de eso, así es que eso me permite decir que tengo la marca para los Juegos Olímpicosde Río de Janeiro 2016”, dio a conocer Erika, quien –quizás- tendrá la esperada revancha de la dolorosa experiencia que enfrentó en los Panamericanos 2007.

Esfera familiar de una deportista de elite

“¡Hazlo por Yunaira!”, le gritó su entrenador a todo pulmón. Erika Olivera iba en quinto lugar en el maratón de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. El calor insoportable del Caribe y una rebelde lesión la tenían a punto del retiro, pero aquella arenga fue una inyección de motivación.

“Cuando escucho el nombre de mi hija paso al tercer lugar y digo “aquí me quedó, nadie me quita esta medalla””, recordó con emoción. Fue una significativa medalla de bronce, que se suma a un palmarés que ya la tiene en la historia del deporte en nuestro país, con medallas de oro en los Iberoamericanos de Medellín (1996) y Río de Janeiro (2000) y los Panamericanos de Winnipeg (1999).

El apoyo de cuatro hijas (Eryka, Yunaira, Yoslainne, Daira) y un hijo (Ethan), y su actual pareja, el también atleta Leslie Encina,es fundamental para Erika. En la actualidad, la atleta vive momentos plenos, pero quedan las cicatricesde una infancia difícil, marcada por la violencia y la pobreza. Sus primeros años transcurren en la población Carol Urzúa de Puente Alto, en un hogar liderado por un padre inflexible.

“Los castigos que recibí era correr y hacer ejercicio dentro de la casa. Después, por mi cuenta, me puse a correr detrás de las micros. En mi caso, a través del deporte pude escapar de la pobreza. No lo pensé dos veces y me dediqué al atletismo, que quizás no era totalmente de mi agrado al principio, pero que con el pasar de mis años me fue apasionando. Lo hice mi trabajo y mi profesión”, señaló la deportista, quien este año termina sus estudios en Administración de Empresas (Universidad de Los Lagos).

A sus proyectos a corto plazo suma además una candidatura a diputada. El objetivo, adelantó, será plantear en el hemiciclo un nuevo trato con los y las deportistas de elite y la promoción de la actividad física a nivel masivo. 

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